lunes, 31 de enero de 2011

10 razones para aprender a correr bicicleta a mi avanzada edad

Aprendí a correr bicicleta hace escasamente dos semanas. Cuando digo que aprendí, realmente significa que puedo correr por unos 10 a 15 minutos seguidos, en línea recta, siempre y cuando no haya niños que se me crucen en el camino, carros con los que pueda chocar o perros que me saquen de concentración.

En estas dos semanas he tratado de practicar con frecuencia, a ver si domino la destreza. Pero lo cierto es que todavía me duelen los primeros golpes, y ya tengo otros encima de esos. Mientras hago inventario de los moretones y rasguños, vuelvo y me pregunto por qué sigo intentando. Aquí las razones que me doy a mí misma:

  1. La original: para que todos en la familia hagamos ejercicios, o al menos alguna actividad al aire libre, juntos. Después del baile, el gimnasio, la yoga, el Wii, el Kinect y otras vainas que termino usando yo solita, me rendí. No me quedó otra que aprender a correr bicicleta, que es lo que ellos dicen que de verdad, de verdad les gusta. Pues ya no tienen excusa…
  2. Sol, brisa, árboles, calle. Las tardes de enero son hermosas, frescas y, gracias a las estaciones del año, breves. Nota al calce: Las guías de seguridad dicen que no es recomendable correr bici de noche. Mi agradecimiento a quien inventó las guías de seguridad.
  3. Para estar fuera de la casa a la hora de los noticiarios y La Comay. La mejor de las razones en estos tiempos en que las pruebas de dopaje, cabelleras escasas y todo lo que ya ustedes conocen ocupan el tiempo de las noticias.
  4. Ver a los vecinos. Antes caminaba de noche, cuando la mayoría ya está frente a sus televisores. Ahora los veo… y me ven. Algunos me saludan con pena. Ya hay uno que cuando regresa a su casa del trabajo me cede el paso y deja una distancia prudente para que no me asuste. Veo también a los hijos de los vecinos en sus bicicletas y patinetas. Supongo que cumplo la honorable función de divertirlos en el papel de la señora loca de la bicicleta, la que grita cuando se va a caer.
  5. Es una excelente metáfora de la vida. “Aprieta el abdomen para hacer balance, relájate, y tírate”, realmente quiere decir “Aprieta el alma, no pienses, y atrévete”. O cuando desgloso mentalmente los pasos para hacer un viraje: A veces, para ir hacia la izquierda hay que moverse un poco hacia la derecha y hacer la curva más abierta…
  6. Para recordar cómo se siente tener cinco años. Nunca hay que subestimar lo fácil —y lo difícil— que es tener cinco años. Sí, ellos aprenden rápido y se recuperan inmediatamente de los golpes, pero tienen que atreverse a hacer cosas sin ningún marco de referencia. Son los más valientes.
  7. Algún día, cuando pueda estar más de media hora corrida sobre la bici, quemaré suficientes calorías como para decir que hice algo de ejercicio.
  8. Y cuando llegue la temporada lluviosa, tendré excusa para no hacer ejercicio – no tengo intenciones de correr bici bajo la lluvia.
  9. Por eso de parecerme un poco al País: hay que moverlo un poco para que avance; y cuando se estanca, hay que empujarlo.
  10. Para seguir con la tradición personal de no quitarme hasta que lo logre.
  11. La ñapa: Porque sí. Porque puedo. Hay quien no puede caminar, levantarse, trabajar. A nombre de ellos, a pedalear.

Si a alguien se le ocurre alguna otra razón válida que me sirva de motivación, es bienvenido a compartirla. ;-)